viernes, 4 de marzo de 2016

El profesor

La adquisición de conocimientos de un niño también depende de la actitud del profesor debido a que, sobretodo, en edades tempranas, el maestro/a es un referente para los alumnos. El autor Vaello Orts, en 2008 realiza un estudio sobre las distintas actitudes que puede tener un profesor y los clasifica en cuatro tipos.
  1. Profesor centrado en el currículo: este tipo de profesor se centra únicamente en cumplir los objetivos establecidos que tiene que cumplir al impartir esa materia. Este profesor no se fija en las necesidades y las inquietudes de los alumnos, no respeta el ritmo de éstos ya que lo único que le importa es acabar el temario.
  2. Profesor centrado en sí mismo: el objetivo de este profesor es ser admirado por los alumnos, demostrando sus conocimientos a los alumnos consiguiendo de esta manera, ser un referente para ellos.
  3. Profesor centrado en la relación con el alumno: la actitud de este profesor es de afecto hacia el alumno, dejando atrás la materia. El profesor transmite confianza a sus alumnos, esto puede ayudarle a detectar algún problema en los alumnos ya que si respeta los ritmos de cada uno.
  4. Profesor YEMA: este acrónimo hace referencia a YO EDUCO MATERIA ALUMNO, al analizarlo, sería el profesor perfecto ya que se conoce así mismo, es consciente de los conocimientos que tiene y los que no. Por otra parte, a la hora de impartir la materia se prepara las sesiones, esto favorece a que cumpla con el currículo y los objetivos establecidos en éste. Por último, está pendiente de todos y cada uno de sus alumnos, respetando sus ritmos de aprendizaje y atiende sus necesidades específicas.

Después de haber realizado esta clasificación de las actitudes de los profesores podemos concluir que dependendiendo del profesor, la personalidad del alumno puede variar. 
Si el alumno se encuentra con la primera tipología de profesor, tendrá falta de motivación e interés y como consecuencia, se puede dar un caso de fracaso escolar. Ante la segunda actitud del profesor, el alumno puede tener un sentimiento de frustración. Si el alumno tiene un profesor con características de la tercera personalidad, el alumno sentirá demasiada confianza con el profesor y ese exceso de afecto, puede perjudicar en el rendimiento académico del alumno. Para concluir, si nos encontramos con el cuarto caso, el alumno sentirá satisfacción ya que para él, será el profesor “perfecto”.

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